jueves, septiembre 14, 2006

BUITRAGO DE LOZOYA


Hace unos días tuvimos la oportunidad de conocer este pueblo enclavado dentro de la comunidad de Madrid. Anteriormente vi en televisón a un par de paisanos del lugar hablar maravillas de su aldea. Al parecer existe un proyecto para crear un especie de atracción turística en plan "El Señor De Los Anillos" dada la similitud del contorno y la tierra media. Tambien visité una web con fotografías idílicas de la villa y su fortaleza. Con todos estos datos positivos me dije: ¿Coño, porque no vamos pa´ya?.
Al llegar un cartel nos recibe "NO A LOS VISITANTES", ¡Qué guay, no quieren forasteros!. Nos adentramos hacia lo que parecía el centro y aparcamos. Desorientados comenzamos a andar...todo estaba cerrado a las 18:00. Encontramos una calle y tras cruzar un tunel dimos a una placita con iglesia, esto marcha. Una escalera y una familia gritona nos dice que nos podemos divertir. Despues de trepar por la escalinata hacia la cornisa, la puerta de hierro te dice que te pires. ¿Está cerrada porque cobran entrada los domingos, o es para que nadie se caiga por una grieta?.


Entonces decidimos seguir a la familia que grita por un paseo. Desde aquí se contempla la escalera y lo que parece ser un castillo en el más total abandono. Las casas derruidas y la basura que se encuentra en todos y cada uno de los rincones, aceras, carreteras y paseos del pueblo no lo hacen más agradable. Nos asomamos desde un pedazo de la muralla renovada a un rio fosforescente y enfermo donde un par de hombres podrán extraer de sus aguas alguno de esos especímenes de tres ojos... a nuestra espalda un grupo de tres niñas rebientan contra el suelo botellas de cerveza, en un sitio, que me da que es un parquecito de niños, mientras un vecino les increpa: -No hagas eso bonita, está mal...- "¡NO QUEREMOS VISITANTES NI NOS QUEREMOS NOSOTROS!".




Siguendo nuestra andadura rodeando la muralla, tomamos otra ascension escalonada por donde con total seguridad un tipo del pueblo viene a fumar sus cigarrillos a diario desde el año 1960, pues hallé unos quince paquetes todos de la misma marca en la misma area de no más de medio metro...¿Están los barrenderos de vacaciones o no hay?. Parece ser que los vecinos en lugar de echar la basura en los contenedores salen de sus casa a esparcirla por todas las calles.
Hubo suerte y el final de esa vía nos dejo donde comenzamos la aventura. Mi compañera y yo nos miramos y pronunciamos al unísono un: -¡Qué desazón!. Así pues corrimos al coche, extrañados, desolados y furiosos...supongo que es mejor invertir el dinero en autopistas que no usa nadie que en salvar a un pueblo que se ahoga...y como en estas aguas nosotros no sabemos nadar nos marchamos como alma que lleva el diablo...
No tengo nada contra el pueblo ni sus habitantes... pero un poquito de por favor.
Y al presidente de la comunidad de Madrid: ¡Vete a la mierda!

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